DANIELA UNGER [takeover]

 

¿Cuánto viven las casas?

Separar a alguien del lugar o medio donde se ha criado; supone un paulatino proceso de duelo, de reconocimiento y aceptación de la pérdida de vínculos primarios y referenciales en la vida de toda persona.

La noción suele emplearse respecto a lo que siente quien debe emigrar de su tierra y produce un efecto paradójico, a la vez que se aleja de lo suyo, se aleja de sí mismo porque nos construimos en relación a otros. Mi hijo de seis años dijo con respecto a nuestra situación “siento que no existo”.

Este trabajo se ubica en ese espacio, utilizando a la foto no como representación de la realidad sino como creadora de vínculos -con el nuevo lugar, con los otros que nos volvimos-. Pasar del desarraigo al alivio del vínculo, mediante la fotografía.

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